Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido
Aragón,  España

Huesca en 4 días: Pirineo aragonés y 5 pueblos medievales

De entre todas las provincias de España en las que hemos estado, Huesca ocupa un alto puesto dentro de nuestro top 10. No es de extrañar debido a que ofrece espectaculares paisajes de alta montaña del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, los Mallos de Riglos, o San Juan de la Peña. Además, siendo la cuna del Reino de Aragón, conserva un importante legado artístico y arquitectónico, principalmente, de estilo Románico. Es por eso que en este post te contamos acerca de 5 pueblos medievales que te enamorarán.

Huesca es un destino perfecto para los amantes de la naturaleza, los deportes de aventura como el barranquismo en Broto, y para aquellos que busquen desconectar. Aquí te contamos nuestra experiencia en la región y cómo visitamos Huesca en 4 días. ¡Sigue leyendo!

👉 El Pirineo aragonés, un destino ideal

 

Después de haber visitado por primera vez el Pirineo aragonés cuando fuimos a Jaca, nos quedamos con ganas de más. Es por eso que en nuestras últimas vacaciones decidimos volver para dedicar unos días conociendo la provincia de Huesca. Un destino bastante alejado y diferente del típico plan de verano de playa. Nosotros te aconsejamos que escojas los Pirineos como tu destino de verano por diversas razones:

 

1- Paisajes de infarto y aire puro: los Pirineos son un destino ideal para los amantes de la naturaleza. Cuando veáis con vuestros propios ojos los increíbles valles glaciares, cascadas, verdes praderas, ríos, o las vistas desde las alturas, nos daréis la razón. Un lugar perfecto para hacer senderismo y respirar bien hondo. En Huesca podréis visitar el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, o el Parque Natural Valles Occidentales con su conocidísimo Ibón de Estanés, del que no hemos tenido el placer de conocer aún. Sin embargo, también puedes conocer el Pirineo el catalán, el navarro, o incluso del lado francés y Andorra. 





2- Pueblos de cuento y Patrimonio histórico: fliparás con los pueblecitos que hay por Huesca. Casi todos cortados por el mismo patrón de casas y calles empedradas, estrechas, madera vieja y flores. Pueblos medievales que parecen sacados de un cuento llenos de magia e historia. No te vayas sin haber visitado antes Loarre y su impresionante castillo, Aínsa y su preciosa plaza mayor, Alquézar y las pasarelas del Vero, Jaca, Broto, Ordesa, Fanlo y Buesa.

 

3- Multitud de actividades: existen multitud de excursiones que puedes realizar en familia adaptadas para las diferentes edades. Desde sencillos paseos por la naturaleza y excursiones a determinados lugares como la estación de tren de Canfranc, hasta divertidas actividades de aventura como barranquismo, vías ferratas, rafting, kayak, etc. Por otro lado, si vas en invierno, Huesca es perfecto para los amantes del esquí.

 

También tenemos que hacer especial mención a la gastronomía del lugar, en especial la longaniza de Graus y la ternera del Valle de Broto 😋.

 

 

👉 ¿Cómo organizamos nuestra ruta por Huesca?

 

Como acostumbramos a contaros en nuestro otros post, nosotros organizamos nuestras rutas en función del tiempo y la distancia que toma desplazarse desde el alojamiento hasta las distintas paradas de nuestro itinerario. Sobre todo ahora que la gasolina está tan cara, hay que planear bien la ruta y evitar desplazamientos innecesarios.

 

Nosotros fuimos 4 días y vimos con bastante calma gran parte de Huesca. Si hubiéramos tenido más tiempo, nos habría gustado dedicar 2-3 días más conocer el Parque Natural Valles Occidentales, el Parque Natural Posets de Maladeta, el Valle de Tena con su impresionante Ibón de Piedrafita, y para hacer alguna que otra rutilla más en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

 

Nos alojamos en el Balcón del Pirineo en la preciosa aldea de Buesa, muy cerca de Broto y Ordesa. Un lugar de alojamiento más que acertado, la verdad. Dejábamos las mañanas para ver cosas y las tardes para descansar en el hotel. Casi siempre terminábamos cenando en Broto (nos encantó el pueblo, no solo porque estuviese cerca). Los desplazamientos de un punto a otro son bastante largos, por lo que hay que gestionar bien la ruta para aprovechar el tiempo.

 

 

 

👉 Qué ver Huesca

👉 DÍA 1: Zaragoza, Huesca y Loarre

 

 

Ya que nos dirigíamos rumbo a los Pirineos, quisimos hacer una parada y dedicar la mañana a la quinta ciudad más poblada del país, Zaragoza (A). ¡Qué ciudad más bonita! Estamos deseando volver pronto para indagar más en ella. Como teníamos demasiado tiempo, fuimos a ver lo principal. Dejamos el coche en un parking gratuito de tierra que hay detrás del Palacio de Aljafería de Zaragoza, nuestra primera parada en la ciudad de la que podéis encontrar en nuestra web una entrada exclusiva. Es considerado una de las cimas del arte hispanomusulmán junto con la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba. La entrada general cuesta 5€, pero la reducida nada más y nada menos que un 1€ (jubilados, estudiantes, carné joven).

 

 

Después, fuimos directos a la inmensa Plaza del Pilar para visitar la Basílica de Nuestra Señora del Pilar. Una espectacular catedral barroca a orillas del río Ebro que, si exteriormente ya es espectacular, esperad a ver el interior lleno de luz y de frescos de autores reconocidísimo como Goya. Y por si os lo preguntabais o lo habías oído por ahí, sí, la Virgen del Pilar es minúscula. Algo de agradecer es que la entrada al templo es gratuita. Sin embargo, subir a la Torre de San Francisco de Borja para ver las vistas panorámicas cuesta 4€.

 

Basílica del Pilar de Zaragoza
Basílica del Pilar de Zaragoza

 

En la misma plaza también, pudimos encontrar el Ayuntamiento de Zaragoza, un monumento dedicado a Goya, la Fuente de la Hispanidad, la Sala de Exposiciones La Lonja, detrás la estatua del Caballito de la Lonja, y el Museo del Foro de Caesaraugusta, del que nos quedamos con ganas de visitar pues contiene los restos del Foro romano de Zaragoza. En la parte más oriental de la plaza se encuentra la segunda catedral de Zaragoza, la Catedral del Salvador o también conocida como La Seo o Iglesia Parroquial de la Seo. Fue construida sobre el antiguo foro romano y sobre una antigua mezquita de la que hoy en día aún perdura su minarete. Esta catedral es una auténtica joya pues mezcla el estilo románico y el barroco, con todos los elementos conservados de la mezquita. Uno de los muros del templo es destacable como una obra cumbre del mudéjar zaragozano.

 

Interior Basílica del Pilar de Zaragoza
El Pilar, Zaragoza
Basílica del Pilar

Del otro lado, en la parte más occidental, pudimos ver parte de la Muralla Romana de Zaragoza y su Torreón de la Zuda, el Mercado Central, el Monumento a César Augusto y la Iglesia de San Juan de los Panetes. Antes de comer, cruzamos el Puente de Piedra para tener las mejores fotos y las mejores vistas de la ciudad, que son desde aquí. Una maravilla. Seguimos dando una vuelta y callejeando para ver qué nos encontrábamos, como el Arco del Deán. Aunque habíamos visto prácticamente todo lo importante de Zaragoza, aún nos quedó por visitar el Museo de Zaragoza, el Museo del Foro, la Cartuja de Aula Dei, el Parque Grande José Antonio Labordeta y la zona de la expo.

 

Arco del Deán
Arco del Deán

 

Como hacía mucho calor, nos fuimos a comer un poke bien fresquito y, después, nos pusimos rumbo a nuestra siguiente parada, Huesca (B). ¡Ah! Pero, antes de nada, ¡no os vayáis de aquí sin una cinta de la Virgen del Pilar y el famoso ladrillo de caramelo! 50 minutos después en coche, llegamos a la capital de la provincia oscense. Aparcamos el coche cerca del centro, concretamente por la Calle Desengaño.





La capital no tiene mucho que ofrecer, la verdad, así que no le dedicamos mucho más de una hora. Fuimos a la Plaza de la Catedral, que concentra la bonita Catedral de Huesca, el Museo Diocesano y el Ayuntamiento, y dimos una vuelta pasando por las murallas, la Plaza de la Universidad, el Casino de Huesca y la Plaza Luis López Allué. Cerca de esta última plaza se encuentra un conocido claustro, que es el del Monasterio de Pedro el Viejo. 

 

 

Otra vez cogemos el coche, esta vez para conducir media hora más hasta Loarre (C), concretamente, al castillo de estilo románico mejor conservado del mundo, el Castillo de Loarre o también conocido como el castillo que nunca fue invadido. Nosotros escogimos la entrada con visita guiada, que cuesta 8€ y 7€ la reducida. Además, la entrada  incluye las visitas libres a la Iglesia de Loarre y la Colegiata de Bolea que no pudimos ver por horarios. El lugar cuenta con parking gratuito. Te dejamos en el anterior enlace la entrada al post del castillo.

 

 

Continuando hacia nuestro destino principal, los Pirineos, nuestra siguiente parada y donde hacíamos noche fue Jaca (E). En lugar de subir por la autopista que pasa por Huesca, decidimos tomar una ruta alternativa por carreteras secundarias desde Loarre a Jaca para disfrutar del increíble paisaje que nos otorgaron los Mallos de Riglos (D). Unas imponentes formaciones geológicas de paredes verticales rocosas fruto de la orogenia alpina que generó el Pirineo.

 

 

Una vez en Jaca, ya casi casi de noche, dimos una vuelta por la pradera de la Ciudadela y el centro. Cenamos de tapeo y raciones, y después un helado en la heladería que hay justo al lado de la Torre del Reloj. Estaba todo llenísimo de gente, mucho ambiente. Eso sí, nos costó aparcar el coche lo suyo. Conocíamos un parking gratuito al lado de la ciudadela y fue imposible. Tuvimos que aparcar en un camino de tierra cerca de nuestro hotel.

 

 

👉 DÍA 2: Jaca, San Juan de la Peña, Santa Cruz de la Serós y Broto

 

 

Un nuevo día comienza y esta vez despertamos en Jaca (A), capital de la región de la Jacetania que debe su importancia a su emplazamiento en el camino a los Pirineos, y a que fue la primera capital del Reino de Aragón. Para enterarte de todo lo que no puedes perderte de la ciudad, horarios y precios, visita nuestra entrada sobre Jaca pinchando en el enlace.

Desayunamos temprano para aprovechar la mañana, un buen café, unas tostadas y algún bollito. En primer lugar, visitamos la Catedral de Jaca, cuya entrada es gratuita. Seguidamente, fuimos a la Ciudadela que, como os comentábamos en el post de Jaca, dispone de varias modalidades de visita y actividades de aprendizaje que allí se pueden realizar. La entrada de la visita libre puede adquirirse por 8€ para adultos y 5€ la reducida. También tienen la posibilidad de realizar una visita guiada que dura 45 minutos por 9€, 6€ la reducida, entre otras modalidades de visita. Por último, recorrimos la ciudad para apreciar sus edificios, algunos destacados por su distinguido estilo modernista, y la Ermita de Sarsa.

 

 

Casi ya al mediodía, nos pusimos rumbo a la Sierra de San Juan de la Peña, concretamente, al precioso Monasterio de San Juan de la Peña (B), tanto el monasterio viejo como el nuevo. El monasterio viejo es de estilo románico y, sobre todo, de estilo jaqués por su distinguido ajedrezado presente en los arcos de su magnífico claustro. El claustro es como una galería de arte pues en cada capitel podemos ver representadas distintas escenas bíblicas como la expulsión de Adán del Paraíso, o la llegada de los Reyes Magos de oriente. Sin embargo, también podremos disfrutar de frescos, ver salas de estilo gótico, o de un estilo neoclásico como el Panteón Real de construcción posterior. En el monasterio de arriba podrás sacar tus tickets. Toda la información te la dejamos en nuestro post de Jaca.

 

Lo mejor de subir esta peña es la sensación que se te queda al visitar el lugar. Verlo por primera vez el lugar es francamente genial, pero hemos de decir que es la segunda vez que visitamos el lugar y la sensación sigue siendo igual de genial. Subir con el coche por una carretera serpenteante y cuando menos te los esperas, te encuentras con el precioso Monasterio de San Juan de la Peña. Sin palabras. Sólo tenéis que ver el siguiente vídeo para entendernos.

 

 

Seguimos subiendo la peña hasta la Pradera de San Idalecio para ver el monasterio nuevo, este de estilo barroco. Allí arriba hay un gran parking gratuito. Una buena idea es hacer un picnic en la explanada o en la zona arbolada. También, es imprescindible que dediquéis una horita o dos paseando por allí, parando en determinados puntos para ver la inmensidad de los Pirineos. Además, por allí podréis encontrar carteles con la fauna y la flora típica. Incluso os toparéis con las ruinas de un antiguo nevero. 

 

vistas san juan de la peña
monasterio nuevo
nevero san juan de la peña

Más tarde, ya bajando San Juan de la Peña, hicimos varias paradas en los distintos miradores para admirar el paisaje. Obtendréis unas muy buenas panorámicas de la sierra, y vistas al pueblecito de Santa Cruz de la Serós (C), nuestra siguiente parada. Es un pueblo súper pequeñito pero encantador. Una muy bonita iglesia, casas de piedra, calles pequeñas e irregulares, coloridos balcones llenos de plantas y flores, y un riachuelillo definen este lugar. Una vuelta cortita pero una parada obligatoria para conocer el pueblo y comer en el Restaurante O’fogaril, muy cerca de la Iglesia de Santa María de Santa Cruz de la Serós. Nosotros nos pusimos las botas con el cordero 😋. ¡Estaba exquisito!

 

 

Después de llenar el estómago, o más bien, después de salir petados del restaurante, nos fuimos directos a Buesa (D), donde nos alojábamos. Sin ningún tipo de compromiso, podemos comentaros que nuestra experiencia en el hotel donde nos alojamos durante 2 noches fue excepcional, el Balcón del Pirineo. Personal agradable y, sobre todo, unas vistazas impresionantes a la montaña y al pueblo. Checking hecho y pasamos la tarde descansando en el apartamento.




A eso de las 8, bajamos a Broto (E) para cenar y ver la Cascada del Sorrosal. Se trata de dos saltos de agua que, en conjunto, miden 100 metros de altitud. Se encuentran al final de un tramo lineal adaptado de unos 5 minutos que circula por el fondo de un valle glaciar o valle en U. Si observas la roca, se puede apreciar una morfología de grietas paralelas en las paredes propias de la erosión que provocó el movimiento de una antigua lengua de glaciar. El glaciar formó lo que se denomina el valle en U. Sin embargo, actualmente discurre el río Sorrosal que también ha provocado erosión fluvial. Algunos valientes se aventuran para bañarse en las gélidas aguas bajo la cascada o a hacer la vía ferrata que hay justo al lado. Para la próxima, ¡nos queda pendiente hacerlo!

 

Cascada de Sorrosal
Cascada de Sorrosal

 

Es un pueblo bastante turístico donde podréis aparcar fácilmente en el parking gratuito que hay casi al final del pueblo (nada disparatado ni preocupante porque es muy pequeño). La avenida principal está llena de tiendas de souvenirs, bares, etc. Os dejamos en el siguiente enlace nuestro post sobre qué podéis ver en Broto. En cuanto a la cena, os podemos asegurar que el Restaurante las Endrinas es de los mejor lugares donde hemos cenado en todos los viajes que hemos hecho. Menú a buen precio con cantidades abundantes, además de variedad de carta. Otro extra, son las vistas al río y el fresquito de la terraza. Existen dos turnos de cena (a las 20:00 y a las 22:00), por lo que recomendamos reservar mesa. El personal fue muy amable y atento.

 

Broto
Torre Iglesia Broto
Restaurante las Endrinas, Broto
Restaurante las Endrinas

Por último, vuelta al hotel y a la cama temprano que al día siguiente madrugamos para ir de los primeros al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. No sin antes prepararnos el almuerzo del próximo día, unos bocadillos con fiambre que habíamos comprado en un supermercado en Broto.

 

 

👉 DÍA 3: Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

 

 

¡A madrugar! Aunque sean las vacaciones, a veces hay que sacrificarse un poquillo. El tercer día de nuestro viaje por Huesca lo dedicamos al Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (B), concretamente, a hacer senderismo en la Ruta de Cola de Caballo. Antes de nada, te compartimos el siguiente enlace a nuestro post sobre la Ruta de Cola de Caballo ya que contiene toda la información sobre el recorrido, horarios de autobuses, itinerario, recomendaciones, y otros aspectos que debes saber sobre la ruta o de otros itinerarios alternativos.





El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido ha sido declarado como Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad, cosa que no es de extrañar debido a su enorme diversidad paisajística cambiante con las estaciones en cuanto a su vegetación, además de elevados picos, profundos valles, circos glaciares, y cascadas. En este caso, decidimos hacer la Ruta de Cola de Caballo, la senda más famosa del parque. Escogimos esta ruta debido a su popularidad, a que es una de las rutas de dificultad más asequible (digamos que dificultad media), y por lo increíble que se veía en fotos, aunque ya os adelantamos que es aún más impresionante en persona. Una ruta lineal de 17,5km de recorrido que se completa en aproximadamente 5 horas, 3 de ida y 2 de vuelta.

 

Ruta de Cola de Caballo
Ruta de Cola de Caballo

 

Nuestro hotel estaba a 15 minutos del pueblo de Torla-Ordesa, lugar al que teníamos que acudir para coger el autobús hasta Pradera de Ordesa, donde comienza el recorrido. Esto se debe a que se restringe el acceso en coche al parking de Pradera de Ordesa durante los meses de verano. El bus sale junto al Centro de Visitantes del Parque. El ticket se compra en una caseta situada junto al aparcamiento y el billete de ida y vuelta cuesta 4,50€.

 

Para no repetir mucho más por aquí sobre la senda, ya que os contamos todo en nuestro otro post antes enlazado, os resumimos las partes más alucinantes del itinerario que son: la Cascada de la Cueva, la Cascada del Estrecho, las Gradas de Soaso, y el Circo Glaciar de Soaso con la Cascada de Cola de Caballo (el final del trayecto). Un consejo, ¡no te tomes el recorrido como si de un reto se tratara! ¡Deja de pensar en la meta! Simplemente, disfruta del camino, desconecta y siente la naturaleza.

 

 

Después de tanto andar, nos tocó un merecido descanso en el jacuzzi del hotel. Sólo volvimos a salir para cenar de nuevo en Broto (C), esta vez en la famosa Pizzería la Tea. Pizzas caseras artesanales de muchos sabores, buenos ingredientes, gran tamaño y perfecta relación calidad/precio. Nosotros pedimos pizzas para recoger en el establecimiento y así llevárnoslas al hotel. Cena en la terracita con vistas a la montaña y Buesa iluminada. ¿Mejor plan? Imposible. 

 

 

👉 DÍA 4: Aínsa y Alquézar

 

 

El último día de nuestras vacaciones en Huesca lo dedicamos a la visita de los dos pueblos medievales más bonitos de la provincia y, muy probablemente, de España. Se trata de Aínsa (B) y Alquézar (C), dos pueblos de los que puedes encontrar, pinchando en sus respectivos enlaces, un post exclusivo de cada uno de ellos.





En primer lugar fuimos a Aínsa. El coche lo dejamos en el parking de pago que hay detrás del Castillo de Aínsa. Es un parking mixto de coches y autocaravanas que cuesta 3€ las 24h. Flipamos con el enorme patio de armas del castillo, cuya entrada es gratuita y se permite el acceso a la parte superior de las murallas. Allí también hay un Ecomuseo de la fauna pirenaica, que puede ser de interés para los más pequeños. 

 

Castillo de Ainsa
Murallas y patio de armas del Castillo de Aínsa

 

Seguidamente, pasamos el pequeño mercado medieval que hay entre el castillo y el núcleo de la población, además de un gran atractivo turístico para la villa, la Plaza Mayor. Esta es una de las plazas más bonitas que hemos visto de entre todos los lugares que hemos visitado. Tiene mucho encantado, incluso apetece sentarse a tomarse un tinto de verano o una cerveza bien fresquita. A continuación, bajamos por la calle mayor para ver el resto del casco antiguo como sus diferentes portones, tuvimos unas bonitas vistas desde el mirador Balcón de Aínsa y, por último, subimos por la calle Santa Cruz hasta la Iglesia de Santa María, que nos sorprendió por su pequeño claustro.

 

Plaza Mayor de Aínsa
Calles de Aínsa
Iglesia de Santa María

Aunque tenga pocas calles, existen muchos rincones y puntos desde lo que salen fotos muy bonitas. Además, hay muchas tiendas donde podéis comprar souvenirs, mermeladas, quesos, vinos, pasteles, productos medievales, y un largo etcétera. No os podéis ir de aquí sin haber comprado los típicos caramelos medievales de violetas.

 

Ya casi a la hora de comer, pusimos rumbo a Alquézar debido a que nos pillaba de camino a Madrid. Como aún era temprano, decidimos dar una vuelta por el pueblo y pronto nos dimos cuenta de que, además de ser realmente precioso, estaba muy masificado. Es más, había tanta gente que de todos los bares y restaurantes que había, que no son pocos, no pudimos comer en ninguno. Asique cogimos el coche y nos fuimos a la entrada del pueblo, justo al lado de un camping.

 

Alquézar mirador
Vistas de Alquézar desde el mirador

 

Se trata del Restaurante Las Melias. Fue todo un acierto porque, aunque estaba lleno, nos sentaron rápido y comimos muy muy bien. Comimos por un precio bastante menor que lo que ofrecían el Alquézar, menú por 15€ en comparación de los 18-20€ o incluso más de por allí. Además, muy buena atención. Para beber, vino de la tierra con casera, de primero pasta rellena, y de segundo, longaniza de Graus y pollo a la brasa, ambos con guarnición de pimientos de padrón y patatas.

 

Restaurante Las Melias, Alquézar
Restaurante Las Melias, Alquézar
Restaurante Las Melias, Alquézar

En cuanto al aparcamiento en Alquézar, no es muy difícil porque está bien dotado de plazas, aunque es verdad que en temporada alta puede ser algo más difícil dejar el coche relativamente cerca. Hay un parking gratuito justo en la entrada del pueblo. Cuando se llena, existen más aparcamientos en la misma carretera desde la que se accede al parking. Nosotros hemos llegado a ver los coches aparcado en el trozo de tierra de la carretera desde la última rotonda antes de llegar a Alquézar, hasta arriba. Unos 10 minutos andando si tienes la mala suerte de aparcar aquí, casi 1 km.

Una vez arriba del pueblo, de nuevo, hicimos una actividad muy divertida para conocer el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. En concreto, hicimos senderismo por las Pasarelas de Alquézar (D), también conocidas como las Pasarelas del río Vero. Se trata de una ruta circular de senderismo de 1 hora de duración y 3km de longitud que pasan por zonas áreas de pasarelas voladizas, y zonas de camino que hacen de este sitio una forma divertida y cómoda para conocer el paisajismo y medioambiente del lugar. Nosotros conseguimos las entradas por 4€ a través de su web.

 

 

Es una ruta bastante fácil, así que simplemente necesitarás un calzado adecuado que agarre bien, pues la roca está muy desgastada por el paso de los turistas. También, no te olvides de llevar agua, gorra, y protector solar, aunque no será muy necesario gracias a la vegetación y al barranco que nos protegerán del sol. 

 

Ya terminado el recorrido, y haber aprovechado para darnos un bañito en el río, cogimos el coche y de vuelta a Madrid tranquilamente. ¡Menudo viaje que nos hemos pegado! ¡Nos ha encantado! Os podemos asegurar que queremos repetir pronto.

 

 

👉 Recomendaciones

 

– Para conocer Huesca en su totalidad recomendamos viajar entre 5 y 7 días. Aunque con esta guía de 4 días en Huesca habrás visto lo principal, sin quedarte con sabor a poco.

 

– El momento perfecto para viajar es en Mayo – Junio, temperaturas perfectas, tiempo soleado y abundancia de agua en los ríos y cascadas. Además, es posible que podáis ver nieve perpetua en lo alto de los Pirineos. Sin embargo, visitar Pirineos en Otoño tiene que ser una pasada con todos los colores amarillos, naranjas, rojos y marrones.

 

– Tener en cuenta dónde nos alojamos para optimizar el tiempo, y así, ajustar nuestras rutas y planes diarios.

 

– Andar mucho. Sí, más vale que te guste ponerte las deportivas porque conocer el Pirineo aragonés implica andar. Ya te adelantamos que no te arrepentirás, las caminatas valen mucho la pena y, sobre todo, estando en un entorno tan privilegiado como este.

 

2 Comentarios

  • José Luis valderas

    Me hoy 4 días y 3 noches para huesca salimos de Sevilla y me gustaría qué me digan dónde hospedarme y qué ver por días
    A la espera de sus gratas noticias un fuerte abrazo

    • plandviajero

      Hola José Luis,

      Como puede ver en este post, nosotros fuimos también 4 días y 3 noches. Todo depende de dónde se vayan a alojar y el ritmo al que quieran llevar su viaje. Viniendo de tan lejos, nada más y nada menos que Sevilla, nuestra recomendación sería centrarse en lo que es el propio Pirineo aragonés. Podría seguir la misma ruta que le indicamos en el post, tal vez prescindiendo de Zaragoza que pueden visitarla en otro momento, y de Huesca capital que no tiene demasiado que ofrecer.

      En cuanto a dónde hospedarse, nosotros sólo podemos hablarte desde nuestra propia experiencia. Como os comentamos en el post, nos alojamos una noche en Jaca (Hotel Real Jaca & Spa) y el resto en el Balcón del Pirineo, que se encuentra en el muy pequeñito pueblo de Buesa. Jaca es la típica ciudad para alojarse en esta zona. Te lo recomendamos por la vida y el ambiente que tiene por la noche. El Balcón del Pirineo te flipará si quieres un ambiente más ínitmo, relajado y disfrutar de unas buenas vistas. Es algo más caro pero merece la pena. Aunque puede ser difícil encontrar habitaciones disponibles. Otra opción es alojarse por Broto, Torla o Sabiñánigo.

      Espero que te haya sido de ayuda, cualquier cosa vuelve a contactar con nosotros.
      Un afectuoso saludo,

      PlanDviajero

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