Maderuelo no sale en las listas de moda ni lo verás en el feed de nadie. Y sin embargo, cuando llegamos al pueblo nos encontramos con uno de los Pueblos más Bonitos de España prácticamente para nosotros solos — a menos de dos horas de Madrid, rodeado por el embalse de Linares del Arroyo y a un paso de las Hoces del Duratón. Poca gente, mucha historia y un medievo que se palpa en cada calle. Si buscas qué ver en Maderuelo y por qué merece la pena, este es tu PlanD.
Maderuelo, Segovia.
- 1. Maderuelo, Segovia: historia y contexto
- 2. Cómo llegar a Maderuelo y dónde aparcar
- 3. Qué ver en Maderuelo
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- 3.1. Puerta de la Villa
- 3.2. Iglesia de San Miguel
- 3.3. Plaza de San Miguel
- 3.4. Iglesia de Santa María
- 3.5. Muralla de Maderuelo
- 3.6. Plaza Pérez Seoane
- 3.7. Castillo de Maderuelo
- 3.8. Mirador al Embalse de Linares del Arroyo
- 3.9. Callejuelas de Maderuelo
- 3.10. Ermita de Santa Coloma y Ermita de la Vera Cruz
- 3.11. Mirador Puerta de la Villa
- 4. Dónde comer en Maderuelo
- 5. Qué ver cerca de Maderuelo
Maderuelo, Segovia: historia y contexto
Maderuelo está en el noreste de Segovia, sobre una colina rodeada casi por completo por el embalse de Linares del Arroyo. Cuenta con apenas 100 habitantes, murallas medievales y a menos de dos horas de Madrid.
Declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1993 y uno de los Pueblos más Bonitos de España. Y aun así, cuando llegamos teníamos el pueblo prácticamente para nosotros solos. Eso dice muchísimo de lo desconocido que sigue siendo.
Sus orígenes se remontan al siglo X, cuando fue reconquistada por el conde Fernán González, y desde entonces sirvió como plaza defensiva en la frontera castellana. Celtíberos, romanos, musulmanes y templarios pasaron por aquí antes de que el pueblo alcanzara su máximo esplendor medieval.
El golpe definitivo vino en 1951: la inauguración del embalse de Linares sumergió el pueblo vecino de Linares del Arroyo y provocó el despoblamiento de Maderuelo — de casi 900 habitantes en los años 50 pasó al centenar actual. Lo curioso es que precisamente eso, el embalse que casi lo mató, es hoy uno de sus mayores atractivos.
La familia alemana de Aarón, acostumbrada a la arquitectura de madera y tejados inclinados de la Selva Negra, no daba crédito a tanta piedra, tanto adobe y tanto medievo concentrado en tan poco espacio.
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Cómo llegar a Maderuelo y dónde aparcar
Maderuelo está a unos 150 km de Madrid — hora y tres cuartos por la A-1, salida 107 hacia Riaza y luego la SG-111. Desde Segovia son unos 75 km por la N-110. Sin coche no hay opción real de llegar.
Una vez allí el tráfico dentro del casco está restringido a residentes, así que toca aparcar fuera. En temporada alta y fines de semana se llena rápido, así que cuanto antes lleguéis mejor.
- Aparcamiento público gratuito — explanada de hierba junto a la entrada, la mejor opción. Ver ubicación
- Aparcamiento Calle Cruz de Guerra — más pequeño y retirado, solo si el anterior está lleno. Ver ubicación
- Calle Entrada a la Villa — no lo recomendamos. Es el acceso principal, hay mucho paso y las multas son reales.
Qué ver en Maderuelo
Puerta de la Villa
La Puerta de la Villa es lo primero que ves al acercarte a Maderuelo. La apertura exterior aparece en el siglo XIII, y la reforma del siglo XVI le dio la forma interior que veis hoy. Aún se conservan los cerrojos, la poterna y las recias puertas de madera con restos de policromía — en su día tuvo foso y torreones protegiendo el acceso, de todo eso queda poco.
Lo que más llama la atención es que tras cruzar la puerta os tocará ascender por una empinada cuesta hasta el corazón del pueblo, y en ese cachito ya entiendes por qué Maderuelo fue durante siglos una plaza defensiva clave en la frontera castellana. y de casi perder un pulmón…
Iglesia de San Miguel
Nada más cruzar la Puerta de la Villa aparece la Iglesia de San Miguel Arcángel. De origen románico, formó parte del conjunto defensivo oeste del pueblo — el tamaño de sus muros y las aspilleras no dejan lugar a dudas. En el siglo XV se le adosó una segunda nave rectangular y el campanario-torreón de la ermita original acabó convertido en vivienda, lo que le da ese aspecto híbrido tan curioso.
Hoy ha perdido su función religiosa y el ayuntamiento lo usa como espacio cultural para conciertos y actividades. En el interior llaman especialmente la atención los enterramientos enmarcados en arcos góticos y los pilares inclinados. Para visitarlo hay que recoger la entrada en la oficina de turismo.
Al otro lado encontraréis una pequeña tiendecita de una vecina del pueblo donde vende su propia miel y mermeladas artesanas — de esas paradas obligatorias, que si os las saltáis al reto os arrepentís.
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Plaza de San Miguel
La Plaza de San Miguel es el primer respiro después de subir desde la Puerta de la Villa. Desde aquí ya es plano el camino, tenéis suerte. Es pequeña, irregular y está rodeada de edificios medievales — dos portadas románicas y una gótica enmarcan el espacio de una forma que pocas plazas de pueblo pueden presumir. Desde aquí salen las dos calles principales del casco histórico: la Calle de San Miguel y la Calle de Abajo.
Es también el nudo central de la visita: restaurantes, casas rurales y la propia iglesia la rodean, y es el punto desde donde se ramifica todo lo que queda por ver. Si llegáis con hambre, este es el momento de apuntar dónde comeréis después — porque en Maderuelo hay que reservar mesa, especialmente en fin de semana.
Iglesia de Santa María
La Iglesia de Santa María del Castillo es el edificio más grande y visualmente más impactante de Maderuelo. Empezada en el siglo XIII, sufrió un incendio en el XVI y fue reconstruida con materiales de los trece templos y conventos que tuvo el pueblo en su época de mayor esplendor — de ahí esa mezcla de estilos que no ves en ningún otro sitio: románico, gótico, renacentista y mudéjar conviviendo en el mismo edificio. Es además el único templo de toda la provincia de Segovia que conserva restos de estilo califal. La espadaña con cinco campanas que corona el conjunto es del siglo XVIII y se escucha desde lejos.
Justo delante de la iglesia está la Picota o Rollo de Justicia — un recordatorio bastante directo de cómo se impartía la ley en la Edad Media. Aquí se exponía y ajusticiaba a los condenados a la vista de todos.
Muralla de Maderuelo
La muralla de Maderuelo es uno de los monumentos que se disfrutan más paseando que mirando desde un punto fijo. Gran parte ha desaparecido o está en mal estado. Junto a la entrada principal se conserva uno de los torreones cuadrados semiderruidos del siglo XIII — con setos y árboles de un restaurante creciendo encima.
Lo más curioso es cómo el pueblo ha ido integrando la muralla en su propio tejido urbano. Al rodear el casco histórico veréis cómo las casas de particulares la han absorbido directamente: la usan como pared, le abren ventanas, construyen encima. No es deterioro — es adaptación. Maderuelo lleva siglos haciéndose a sí mismo con lo que tiene. Si seguís el recorrido por el exterior llegaréis también a una de las puertas laterales, cerca del antiguo hospital — un pequeño edificio de adobe, piedra y barro.
Plaza Pérez Seoane
La Plaza Pérez Seoane es el corazón social de Maderuelo — el sitio donde se celebran las fiestas, el mercadillo y cualquier evento que anime el pueblo. Nosotros llegamos poco después de las fiestas y en la plaza aún quedaban algunos restos de la decoración, lo que le daba un aire entre festivo y melancólico muy propio de los pueblos castellanos.
Lo que más nos llamó la atención fue una de las casas que bordean la plaza: vigas de madera centenarias, sujetadas por antiguos pilares de piedra. Paraos a mirarla.
Castillo de Maderuelo
Seamos sinceros que el castillo de Maderuelo no s lo más llamativo ni de lejos. Las ruinas del castillo están en las afueras del casco histórico, siguiendo el sendero que sale tras la Iglesia de Santa María. Lo que queda es básicamente un torreón del siglo XIII construido sobre los restos de un castro celtíbero anterior — no esperéis un castillo en pie, sino los vestigios suficientes para entender la posición estratégica que tuvo el pueblo durante siglos. Desde aquí controlaban el valle del Riaza y el acceso desde el norte.
Lo más llamativo es cómo las construcciones modernas del pueblo se han ido apoyando directamente sobre los restos de la antigua fortaleza — el mismo fenómeno que con la muralla, pero que se nota más. Hay también un aljibe subterráneo entre las ruinas, aunque no es accesible.
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Si estás por la zona, este tour en kayak por las Hoces del Duratón es de los que no se olvidan: tres horas remando entre cañones y buitres leonados sobrevolando por encima.
Mirador al Embalse de Linares del Arroyo
Junto a la Iglesia de Santa María está uno de los miradores más bonitos de Maderuelo. Desde aquí se ve todo el embalse, el Puente Nuevo y, si el nivel del agua está bajo por sequía, asoman los arcos del antiguo puente romano-medieval que normalmente permanece sumergido.
También hay una réplica de una catapulta medieval — un trabuquete — que en su día fue el tipo de arma que defendía el pueblo desde esta misma posición. Da contexto a todo lo que habéis visto hasta ahora. Y si el día acompaña y el embalse está en calma, el reflejo del pueblo en el agua desde aquí es de las mejores fotos que os llevaréis de Maderuelo.
Callejuelas de Maderuelo
Maderuelo es un pueblo para perderse. Las calles son estrechas, irregulares y con un contraste que nos llamó mucho la atención: una de las calles principales tiene las casas perfectamente restauradas, con fachadas cuidadas y restaurantes con terraza, mientras que la calle paralela es todo lo contrario — edificios en ruinas, viviendas abandonadas, piedra desmoronándose. Dos realidades separadas por diez metros.
No es algo que desentone — es parte de la honestidad de Maderuelo. Un pueblo de 100 habitantes no puede restaurarlo todo, y esa convivencia entre lo que se ha salvado y lo que se ha perdido le da una autenticidad que los pueblos demasiado bien conservados han perdido. Daos tiempo para callejear sin rumbo fijo — los mejores rincones no están señalizados.
Ermita de Santa Coloma y Ermita de la Vera Cruz
Maderuelo tiene dos ermitas y merece la pena saber cuál es cuál antes de ir. La Ermita de Santa Coloma está en la ladera opuesta al pueblo, en bastante mal estado — apenas conserva la estructura original y parte de los muros. No es una visita espectacular en sí misma, pero su presencia entre las colinas da idea de la importancia religiosa que tuvo Maderuelo cuando llegó a tener hasta trece templos.
La que no os podéis perder es la Ermita de la Vera Cruz, y tiene una historia que merece contarse. En 1898 el párroco pidió permiso para deshacerse del edificio, un vecino la compró por 150 pesetas y la usó como establo para guardar paja y el burro. Lo que no sabía nadie entonces — o no valoraba suficiente — es que sus muros albergaban uno de los conjuntos de pintura románica del siglo XII más importantes de la Península. Cuando en 1947 llegó la amenaza del embalse, el Estado intervino y trasladó las pinturas al Museo del Prado usando la técnica del strappo — despegando solo la capa pictórica para transportarla a lienzo.
Hoy están expuestas en el Prado en una sala que recrea la capilla original. En la ermita podéis ver réplicas instaladas en 2011 junto a las improntas originales en la cabecera — merece la visita aunque sean copias, porque el espacio y el contexto le dan un valor que una sala de museo no puede reproducir.
Mirador Puerta de la Villa
El cierre perfecto para la visita a Maderuelo. Al salir por la Puerta de la Villa y bajar unos metros por la carretera aparece uno de los miradores más fotogénicos del pueblo — Maderuelo elevado sobre el embalse, con las murallas y el agua rodeándolo. Es la perspectiva que no veis desde dentro y que explica de un vistazo por qué este pueblo tiene la forma que tiene.
Si el día acompaña y el embalse está en calma, el reflejo del pueblo en el agua convierte la foto en algo difícil de mejorar. Nosotros lo dejamos para el final como despedida.
Dónde comer en Maderuelo
Con el pueblo recorrido y el hambre ya avisando, la respuesta en Maderuelo es clara: la Posada del Medievo. Está justo junto a la Puerta de la Villa, rodeada por la muralla, y tiene una terraza pegada a la piedra medieval que es difícil de superar como escenario para comer. Nosotros vinimos con la familia alemana de Aarón y quedaron encantados — no es fácil impresionar a alguien acostumbrado a otra gastronomía, pero el cochinillo y el cordero asado al horno de leña no necesitan traducción.
Para abrir boca pedimos croquetas caseras, torreznos y una ensalada (para compensar…). De postre flan casero y tarta de queso. Todo casero, abundante y con un trato muy amable en todo momento. El comedor tiene ese ambiente rústico que pega perfectamente con el pueblo, pero si el tiempo acompaña pedid mesa en la terraza — comer con la muralla de fondo tiene algo especial. Eso sí, reservad con antelación especialmente en fin de semana, porque el sitio se llena.
Qué ver cerca de Maderuelo
Maderuelo está en una zona con una concentración de pueblos medievales y paisajes naturales que da para varios días. Si os quedáis con ganas de más, aquí van los que más nos gustan de la zona.
- Hoces del Duratón — la parada natural más cercana y una de las excursiones más espectaculares de toda Castilla. Nosotros las hemos hecho en kayak y es una experiencia que recomendamos sin dudarlo y los buitres sobrevolando los cañones mientras remáis.
- Sepúlveda — a un paso de las Hoces y con un casco histórico que merece una parada tranquila.
- Ayllón — otro pueblo medieval a pocos kilómetros al sureste, con calles empedradas y ese aire castellano auténtico que cada vez cuesta más encontrar.
- Pedraza — uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Segovia. Murallas, castillo y una Plaza Mayor que os dejará con ganas de quedarse a cenar.
- El Burgo de Osma — uno de nuestros favoritos de la zona y otro de los Pueblos más Bonitos de España. Catedral, muralla y un ambiente que no se parece a nada.
Maderuelo es de esos pueblos que te generan una pregunta al salir: ¿cómo es posible que no lo conozca más gente? A menos de dos horas de Madrid, con toda esa historia encima y prácticamente sin turistas. Si buscas qué ver en Maderuelo y esperabas una respuesta corta, ya ves que no la hay — hay murallas, iglesias, miradores, pinturas que acabaron en el Prado y un cochinillo que justifica la escapada. Un PlanD de los que no se olvidan.
Comentarios:
Un comentario en “Qué ver en Maderuelo: el pueblo medieval de Segovia rodeado de agua que no conoce nadie”
Hace años que intento cuadrar fechas para visitar Segovia. Con vuestro post tan bien detallado lo tengo ahora más fácil. Preciosas imágenes. Gracias por compartirlo. Un saludo